lunes, 2 de febrero de 2009

Chapultepec.... Museo Nacional de Historia

Con algunos obstáculos como avenidas cerradas por los ciclistas o calles sin nombre alguno, llegamos al fin al Museo Nacional de Historia, mejor conocido como Castillo de Chapultepec, aproximadamente a las 12:00.  Para llegar al Castillo tuvimos que recorrer un extenso trecho ya que no haycercanos para estacionarse, pero fue agradable  caminar por las limpias calles de Reforma.  A nuestro arribo, había una cola esperándonos para ingresar, así que la tomamos. Caminamos cuesta arriba teniendo a nuestra derecha como paisaje la ciudad de México desde las alturas.

Llegamos al Castillo e ingresamos a la primera sala, la cual contiene una breve historia de los pueblos del Posclásico Tardío  junto con sus objetos encontrados.

Curiosamente fue en los bosques de Chapultepec en donde los reyes aztecas más prestigiosos llegaban a asearse. La sala de las culturas mesoamericanas nos condujo a la sala siguiente, en donde encontramos información del llamado “encuentro de dos mundos”;  momento en el cual se encuentran los indígenas con los españoles. En este espacio observamos “La fusión de dos culturas”, mural pintado por Jorge González Camarena.

La historia te va arrastrando progresivamente y nos condujo a la famosa guerra de conquista. La sala nos hizo recordar lo ya estudiado en la escuela; el pueblo mexica dominante, los pueblos inferiores que le guardaban rencor, la llegada de los conquistadores españoles, la unión entre indígenas y españoles para acabar con los mexicas, el sitio y caída de Tenochtitlán… Esta guerra de conquista significó el comienzo de una nueva civilización.

Es realmente magnífico cómo conservan todas las antigüedades que tienen dentro del museo, los artículos traídos desde España en los siglos XV Y XVI y los artilugios encontrados pertenecientes a los prehispánicos; juntos resultan una comparación bastante interesante. Después nos encontramos en la conquista espiritual, o evangelización, periodo sumamente largo en el cual el objetivo era implantar la religión católica en todos los indígenas y que éstos olvidaran las pasadas, pero lo que realmente sucedió fue una mezcla, una sincretización entre las dos religiones y las dos culturas, dando el cimiento de lo que algún día sería México. Seguimos caminando y llegamos al periodo del virreinato, época de absoluto racismo para con los indígenas. Nos llamó la atención un cuadro en el cual estaban representadas todas las castas de la Nueva España, éste representaba a los peninsulares como hermosos, educados y felices, y a los lobos, por mencionar un ejemplo, como seres incivilizados y violentos. Todas estas discriminaciones contra los no peninsulares dieron origen a la Independencia de México, y en el museo exhiben a todos los integrantes del movimiento insurgente en un ingenioso mural. Continúa con México Independiente, y por supuesto con todos los objetos pertenecientes a los llamados héroes de México. Conforme avanzas en las salas, vas entendiendo el progreso por el cual México ha pasado para ser lo que es, los problemas actuales y las relaciones con el mundo.

Continuando con el recorrido, llegamos a la sala XII en donde nos  sumergimos en la historia de la Reforma en México y el Imperio. Leímos la historia de Benito Juárez y las leyes que éste proclamó. Conocimos también sobre unos de los antiguos habitantes del Castillo; Maximiliano de Habsurgo y su esposa Carlota, extranjeros que adaptaron como patria a México y se encargaron de embellecer el Castillo de Chapultepec el cual era su residencia.

El castillo tiene ambientación y adornos europeos, en especial franceses, ya que en el también habitó Porfirio Díaz, presidente que se encargó de modernizar y afrancesar la ciudad. Fue realmente entretenido observar cómo las mujeres de la alta sociedad mexicana esperaban la llegada de las revistas europeas de moda para imitarla.

Las últimas salas de información histórica relataban los últimos días del llamado dictador Porfirio Díaz, y el inicio de la Revolución Mexicana.

Nos dimos un breve respiro después de este gran viaje al pasado de la historia de nuestro país para proseguir, subiendo las escaleras que inevitablemente te recuerdan al Titanic, hacia lo que alguna vez fueron las elegantes habitaciones de todos los grandes señores que habitaron el recinto. Encontramos los elegantes salones del alcázar que resguardan el salón chino, el baño de la emperatriz Carlota, sala de descanso, sala de música, comedor, fumador turco, salón familiar de juegos, salón de billar, recámara del general Porfirio Díaz, recámara y despacho de Carmen Romero Rubio de Díaz, recámara de huéspedes, salón de embajadores y salones azules, etc.


Para terminar nuestro recorrido, caminamos por los jardines botánicos alguna vez cuidados por Carlota, y sentimos una inmensa envidia por las personas que alguna vez vivieron en el majestuoso Castillo de Chapultepec, lugar de vida, recuerdos e historia.  

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